El mítico corcho
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El corcho ha sido a lo largo de la historia el compañero fiel del vino, siendo el tapón más usado a la hora de sellar una botella de vino. Se elabora utilizando la corteza del árbol de alcornoque, madera que se caracteriza por ser elástica, impermeable e incluso ignífuga, es decir que soporta el fuego.

La masificación del uso del corcho como el tapón ideal para sellar las botellas de vino se dio en el siglo XVII gracias a Pierre Perignon, quién descubrió el champagne y necesitó un tapón, por lo que empezó a utilizar corchos para este propósito.
La principal función del corcho, es la de proteger el vino de los agentes externos, impidiendo la entrada de aire desde el exterior y la salida de vino desde el interior. El corcho también ejerce una gran influencia en el desarrollo del vino. Impidiendo la excesiva filtración de oxígeno, microorganismos y bacterias que puedan contaminar el contenido de la botella, este objeto mantiene a los vinos ajenos de fuertes alteraciones provenientes del exterior, preservándolos de la oxidación y dando lugar al ambiente generador de sus aromas.

Hoy en día vemos que además del clásico corcho se está empezando a utilizar tapones sintéticos y la tapa rosca o screw cap, y existe una polémica sobre qué es lo mejor para el vino.

Cada una de estas opciones tiene sus pros y contras “El corcho, si bien impide que el vino salga de la botella, tiene micro poros que permiten una pequeña oxigenación gradual del vino que está al interior y por lo tanto una evolución distinta a la que va a tener un vino taponado con screw cap en donde el cierre es prácticamente hermético”, explica el enólogo de Viña Ventisquero Alejandro Galaz.

Mientras el corcho natural es ideal para el cierre por su elasticidad, longevidad e impermeabilidad, puede ser el causante del indeseado “sabor a corcho”, responsabilidad de una molécula conocida por las siglas TCA (abreviaturade una sustancia llamada Tri-Cloro-Anisol).

Por otro lado, la tapa rosca o screw cap tiene como ventajas la facilidad para su apertura sin necesidad de sacacorchos, además garantiza que el vino mantenga las mismas características que cuando fue embotelladlo, sin que haya evolución en la botella. También ayuda a preservar el alcornoque, árbol que se demora una década en tener una nueva corteza. La tapa rosca es ideal para vinos blancos, rosados y tintos jóvenes que no se desea que evolucionen.

A pesar de que todavía nos choca ver que una botella no tiene corcho natural, poco a poco nos acostumbraremos, sobre todo porque ahora sabemos las ventajas de los otros tipos de tapón.



Fuentes

-El alcornoque y el corcho | Suite101.net http://suite101.net/article/el-alcornoque-y-el-corcho-a20772#ixzz2IodCUx9z
-El corcho y su matices. Wine Talk Blog. http://www.winetalkblog.com/es/the-cork-and-its-variations/