Visita Viña Concha y Toro
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Una de las paradas en el recorrido organizado por Pro Chile fue en la destacada y muy famosa Viña Concha y Toro. Nos recibe nuestra ya conocida amiga Patricia Guzmán, enóloga y ejecutiva de vinos finos de la viña, quién nos guía directamente a la maravillosa casona de Don Melchor. La casa original de Don Melchor Concha y Toro, fundador, se mantiene como un museo y muestra un sin número de reliquias, cuadros, muebles, tapices, lámparas, todos muy bien mantenidos a través del tiempo.

Nos da la bienvenida Enrique Tirado, el mundialmente reconocido enólogo de los vinos Don Melchor, uno de los vinos ícono de la viña. Bajo su dirección catamos vinos de las 7 diferentes parcelas que se utilizan para la mezcla final, cada vino aportando sus mejores características para dar como resultado este maravilloso vino que se encuentra entre los mejores del mundo. La mezcla de los diferentes vinos es un arte que requiere de la sensibilidad del enólogo, quien debe identificar la combinación perfecta que equilibre el resultado. Además Enrique transmite un gran amor por su vino, nos cuenta con detalle el proceso desde el viñedo y todos los esfuerzos que realizan él y su equipo para producir el vino.

Esta bodega fue fundada en 1883 por Don Melchor Concha y Toro quien encargó nobles cepas francesas de la región de Bordeaux y plantó las vides en Pirque, valle del Maipo, además, contrató al eminente enólogo francés monsieur Labouchere para elaborar sus vinos. Con este gesto visionario se fundó Viña Concha y Toro.

No fue hasta 1957 que bajo la dirección de Don Eduardo Guilisasti que Concha y Toro da un vuelco y se logra proyectar sus ventas en el exterior, convirtiéndose estas en el motor del crecimiento de Concha y Toro en los años siguientes. Bajo su dirección, la viña se posicionó en los principales mercados como productora de vinos de calidad sobresaliente, éxito que mantiene hasta la actualidad, siendo la msegunda marca de vinos más reconocida a nivel mundial. 

A pesar de que Concha y Toro se ha convertido en un gigante empresarial no ha perdido esa escencia familiar. Todos los que trabajan ahi sienten un profundo amor y respeto por lo que hacen y se sienten muy orgullos de pertenecer a la gran familia de Concha y Toro. Hablan de sus vinos, sus parras, sus viñedos con un profundo respeto y cariño, y lo demuestran por medio del gran compromiso y esfuerzo del día a día en su trabajo, lo que da como resultado vinos no solo vinos de calidad sino también vinos con alma propia.

 

Daniela Hervas J.
Sommelier 

 

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